Según tu edad, estos son los alimentos que debes de comer y tienes que evitar

La alimentación es fundamental para mantener un cuerpo fuerte y saludable. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que lo que comemos a los 20 años no lo podremos comer a los 30, 40 o 50 años. Con el pasar de los años nuestra digestión se vuelve lenta, además nuestro organismo empieza a sufrir los achaques de la edad.







De 10 a 15

Cuando el niño ingresa en la etapa escolar, entre los 6 y 10 años, las cantidades de alimentos experimentan un aumento, hay más requerimientos proteicos y de carbohidratos. Se recomienda dos raciones al día de tubérculos. En esta etapa el niño aumenta su actividad física, pero en contraste presenta la falta de apetito.

Es efectivo darle alimentos que en pocas cantidades puedan ser bien aprovechados, promoviendo su crecimiento.  Un ingrediente básico en su alimentación debería ser el ajonjolí, el rey del calcio. Si la leche de vaca tiene 116 mg de calcio por 100 gramos, el ajonjolí tiene 1,16.

A los 20: mucha energía

Un gran metabolismo y una vida activa pueden ayudar a los hombres jóvenes a mantenerse en su peso saludable, incluso si su dieta no es la mejor. Alimentos recomendados: nueces, semillas, frutos secos, carne magra, ave de corral, huevos, frijoles, productos de soya y nueces y semillas sin sal.





La gastritis se suele presentar en estos años, esto se debe a que algunas personas se saltan algunas comidas. Por ello, se recomienda que se cumpla de manera estricta con el horario de los refrigerios.

A los 30: el peso no espera

Aunque el apetito puede ser el mismo que a los 20, el estilo de vida seguramente se ha vuelto más lento debido al matrimonio, los niños y el trabajo, detalla el nutricionista. Ahora es tiempo de cambiar a una alimentación más regular. Si consumes más de dos gaseosas por día, es tiempo de detenerte. Estas calorías seguramente te harán aumentar de peso.
A esta edad, el metabolismo empieza a ser más lento. En el caso de las mujeres, la maternidad implica un cambio corporal importante y gastos extras de energía.
Para mantenerte activo debes consumir frejoles negros, proteínas, almendras, aceite de oliva y aceitunas, ya sea entre comidas o incorporarlos en las comidas principales. También puedes sumarle el té verde, el cual regula el funcionamiento de la digestión.

A los 40: alimentar el corazón y los huesos

A medida que el hombre va envejeciendo, el riesgo de tener una enfermedad cardiovascular va aumentando. Y a los 40, es el momento justo para prestarle atención a la salud del corazón. Alimentos recomendados: fibra, especialmente soluble que se encuentra en los frijoles, arvejas, avena, manzana y cítricos.

A los 50: contra las enfermedades

En este momento, corres el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. En las mujeres con menopausia, el abdomen se inflama constantemente, lo que puede afectar su corazón. Para aminorar esos padecimientos es recomendable tomar Omega 3 y vitamina B además de consumir pescado, soya, etc.

A los 60: mantener los músculos

A esta edad te darás cuenta si te alimentaste saludablemente o no durante tu juventud. De todas maneras debes seguir una dieta equilibrada. Come pequeñas comidas (cinco veces al día) apoyándote en vitaminas y suplementos.





Es importante resaltar que la dificultad para masticar podría devenir en disminución del apetito, siendo necesaria la preparación de alimentos suaves, siempre dentro de una dieta rica en frutas y verduras como fuentes de antioxidantes y fibra.

Cuando se asegura una cantidad de fibra adecuada en el adulto mayor, hay que vigilar que se beba una buena cantidad de líquidos para evitar el estreñimiento. Es recomendable un litro y medio de agua al día.

A los 70: cuidado con la medicación

Los hombres que toman algunos medicamentos para enfermedades crónicas deberían conversar con sus médicos para evitar que algunos alimentos interfieran en el tratamiento. Lo mismo hay que tener en cuenta en caso de que estén tomando suplementos.

A los 80: más opciones saludables

La edad no es excusa para abandoner una alimentación sana. Si el apetito no es el mismo que antes, conviene concentrarse en ciertos nutrientes más que en la comida procesada o comida rápida. Una nutrición saludable ayudará a mejorar el sistema inmune.

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